SALUDO DE LA SEÑORA CANCILLER MARISOL ARGUETA DE BARILLAS
X CONFERENCIA IBEROAMERICANA DE MINISTROS Y MINISTRAS DE SALUD

Quiero primeramente brindarles la más cordial de las bienvenidas a la tierra cuzcatleca, en la que les recibimos con los brazos abiertos, esperando que su estadía en El Salvador sea muy placentera y fructífera. Nuestro país agradece la presencia de los honorables ministros y ministras  de salud de los países iberoamericanos que se dan cita para reafirmar su empeño y el compromiso de nuestros gobiernos de trabajar para asegurar la atención integral en salud para los adolescentes y jóvenes a través de acciones viables y concretas. En esta oportunidad, se revisará la visión general de los países iberoamericanos en torno a la adolescencia, juventud y desarrollo con el propósito de facilitar propuestas a los mandatarios de  la Región para fortalecer las políticas públicas en salud para este importante grupo de la sociedad. La juventud es una etapa de la vida decisiva en la adopción de estilos de vida que son garantía para la práctica de hábitos saludables que aseguren una adultez sana, pero también puede ser propicia para la adopción de conductas de riesgo que impliquen graves peligros para el mantenimiento de la  salud y el bienestar, de ahí la importancia de abordar el tema de juventud y salud. Es necesario tomar acciones en el corto y mediano plazo para la prevención de daños y riesgos a la salud de adolescentes y jóvenes de nuestros países, que tengan un impacto contundente que les permita desempeñarse como agentes decisivos del desarrollo y del combate a la pobreza e inequidad, con el pleno ejercicio de su ciudadanía. Los jóvenes son, en otras palabras, el puente de sostenibilidad para nuestras sociedades. Las estadísticas validan esta afirmación. El cálculo de población para 2008 de Iberoamérica es de 585.6 millones de habitantes. El 90 por ciento de la población adolescente y joven de la región --casi 187 millones de personas entre 10 y 29 años-- se concentran en 12 países. No podemos olvidar que el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio está íntimamente relacionado con el mejoramiento de la salud de la población en general, y en particular de las poblaciones jóvenes, sobre todo para el logro de metas como la reducción de la mortalidad infantil, la mortalidad materna y detener la propagación del VIH/SIDA, entre otras metas.

Un factor que contribuye significativamente al cumplimiento de esas metas es la cooperación internacional. Sin embargo, debido a diversas circunstancias, incluyendo la crisis provocada por el aumento en los precios del petróleo y en los alimentos y la disminución en los flujos de asistencia, algunos países podrían enfrentar dificultades para cumplir con los objetivos de crecimiento, especialmente en los campos de educación y salud. Afortunadamente, hay indicios que la situación va a mejorar. Antes de partir hacia Japón para participar en la cumbre G-8 esta semana, el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon expresó que “También buscaré fondos incrementados para programas específicos  relacionados con la salud de madres y niños, los proyectos de  salud de la comunidad y el control del SIDA/VIH, la malaria, la  tuberculosis y las enfermedades tropicales abandonadas". Esa es una posibilidad que debe motivarnos a seguir enfocados en nuestras políticas sociales a nivel local y regional.

En ese sentido, los gobiernos debemos destinar inversión y atención adecuadas para garantizar que la salud de niños y niñas continúe en su adolescencia y juventud, asegurando el acceso a la salud, nutrición y a mejores condiciones de vida en general, en este crucial periodo. Por otra parte, debemos reconocer que si bien hemos realizado muchos esfuerzos para que los jóvenes de hoy gocen de una mejor salud que las generaciones anteriores, nos enfrentamos con los retos de altas tasas de fecundidad y maternidad adolescente, mayores índices de propagación del VIH/SIDA en la población de 15 a 24 años y otros problemas de salud relacionados con desordenes alimenticios y el uso de sustancias peligrosas. Tal como lo indica la Organización Mundial de la Salud, la salud no comprende solamente la ausencia de afecciones y enfermedades, sino que se refiere a un estado de completo bienestar físico, mental y social. Con ese objetivo, debemos impulsar programas destinados a atender las necesidades específicas de los jóvenes, brindando especial atención a aquellos que se encuentran en condiciones de pobreza y en otras situaciones de vulnerabilidad. En el caso de El Salvador, con programas sociales como Red Solidaria, FOSALUD, Alianza por la Familia, escuelas saludables y otros, el Presidente Elías Antonio Saca está liderando un importante esfuerzo para ampliar la cobertura de los servicios de salud y nutrición, llevando la atención a las zonas más necesitadas del país. Asimismo, se está invirtiendo en infraestructura de forma tal que permita mejorar la calidad de los servicios de salud que se ofrecen.

Como resultado de estos esfuerzos, a nivel nacional los indicadores relacionados con la salud han mejorado. Por ejemplo, el índice de desnutrición crónica de 2007 muestra una disminución en 4 puntos porcentuales en comparación con el Censo de Talla realizado en 2000; la tasa de mortalidad materna se ha reducido a 72 por 100 mil y la tasa de mortalidad infantil se ha reducido a 23.4 por ciento; las pruebas de tamizaje para VIH durante el año pasado se han incrementado a más de 285 mil y el contagio de madre a hijo se ha reducido de 142 en el año 2001 a solo 15 en el año 2007. Otra de las metas que hemos ido cumpliendo desde el año 2005, es el incremento de la cobertura a las mujeres embarazadas, del 54 al 60 por ciento en los 47 municipios atendidos por Red Solidaria, alcanzando más del 95 por ciento en el área rural. Igualmente, hemos reducido la incidencia de la tuberculosis en el país en un 50 por ciento alcanzando de esta forma y mucho antes de la fecha señalada para el año 2015, superar una de las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Al destacar esos resultados, quiero señalar que la experiencia nos muestra que para ser efectivas, las políticas estatales deben también comprender una perspectiva de género y de inclusión, brindando iguales oportunidades y posibilidades a jóvenes de ambos sexos y desplegar un esfuerzo deliberado para incentivar  a la sociedad a participar con estrategias que aborden las urgencias básicas, sobre todo en temas de educación y salud. Por esa razón, la iniciativa de lograr servicios de salud integrales, implica contar con recursos humanos capacitados y una interacción con la escuela y la comunidad, pues este propósito no es alcanzable sin el compromiso e intervención de la sociedad en general, quiero en este sentido reconocer y agradecer el valioso aporte que realiza la sociedad civil en estos esfuerzos.

Debemos entonces promover la participación de la población joven, sus familias, las comunidades y las escuelas en la provisión de programas de promoción y prevención, con el fin de disminuir los riesgos a la salud, prevenir el abandono escolar, ampliar la cobertura de los servicios y contribuir a la prevención de daños y conductas de riesgo.

Estimados amigos y amigas

Estamos aquí para identificar e impulsar importantes iniciativas y propuestas que contribuyan a concretar las aspiraciones e ideales que compartimos como Iberoamérica: generar un estado de bienestar integral para nuestros jóvenes. En ese contexto, les exhorto a que como producto de esta reunión, se propongan planes de acción, programas y proyectos viables que contribuyan, no sólo a mejorar las condiciones de salud de la juventud, sino a alcanzar la perspectiva que como región compartimos, en la que los jóvenes representan un actor estratégico para el desarrollo de nuestras naciones. Esta iniciativa regional consensuada en esta Décima Conferencia Iberoamericana de Ministras y Ministros de Salud "Juventud, Salud y Desarrollo", será elevada a la XVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que tendrá lugar en octubre próximo en San Salvador. Felicitamos y agradecemos al Ministerio de Salud de El Salvador por organizar esta reunión y reconocemos el especial apoyo de la Organización Panamericana de la Salud y del sistema de las Naciones Unidas en general por su apoyo para la realización de esta importante Conferencia. El Salvador les recibe con la calidez y cordialidad que caracteriza a los salvadoreños y esperamos que el trabajo se desarrolle de la mejor manera y genere el mejor de los resultados. Les auguro mucho éxito en esta reunión

Muchas gracias.

 

 
XVIII Cumbre Iberoamericana El Salvador 2008